
| Historia |
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Sin embargo no es hasta la reconquista, producida en el año 1237, cuando aparece el primer documento en el que se habla del núcleo urbano, en el que se menciona la donación por parte del rey Jaime I a don Pedro Fernández de Azagra de los castillos y villas de Altura y Chelva, así como las alquerías de Cárcer y Gátova. La población fue heredada por la segunda hija de don Pedro que al casarse con Jaime Pérez de Jérica (hijo de Jaime I) hizo que se reintegrara a la corona. Pese a la existencia en el área geográfica que actualmente se define como término municipal de Altura de abundante poblamiento prehistórico o propio de la edad antigua, el asentamiento sobre el solar que actualmente ocupa el núcleo urbano remonta sus orígenes al medievo musulmán, sin existir datos objetivos sobre su fundación ni más referencias históricas respecto a su existencia que los escasos datos proporcionados por recientes excavaciones arqueológicas.
Segorbe y la aljama de Altura. Ambos núcleos permanecieron unidos bajo dominio del señorío de Jérica hasta el 6 de octubre de 1296, fecha en que Altura se dona en infanzonía a Sancho Pérez de Ribavellosa. En 1327, los habitantes de la Villa de Altura obtienen su Carta Puebla, otorgada por Dª. Buenaventura de Arborea viuda de D. Pedro de Xérica, y la localidad inicia su conformación como municipio autónomo, aunque su existencia queda prácticamente eclipsada frente a la Cartuja de Valldecrist desde 1385 y hasta 1835, fecha de la exclaustración monástica definitiva. Altura inicia su despegue económico y demográfico con el siglo XX. El afloramiento de las aguas de la Fuente del Berro facilita una fuerte expansión del regadío y la producción agraria halla un importante revulsivo con el asentamiento de diversas industrias semiartesanales orientadas a la producción de aguardientes, aceites esenciales, textil, maderas, etc. La tendencia se mantiene hasta la confrontación civil española, y se recupera con el advenimiento de la democracia.
A lo le¡argo de las últimas décadas, y gracias al impulso del poder local, el municipio de Altura ha consolidado su población y se ha transformado en un importante bastión socioeconómico para el Alto Palancia. La fertilidad agrícola del valle central del Palancia, la disposición geoestratégica del municipio, la implantación de pequeñas industrias, su histórica vocación como núcleo de turismo estival y la creciente función residencial, son las razones más comunes para explicar el contexto socioeconómico que ha permitido esta transformación. Como consecuencia, el crecimiento de la población autóctona y el continuo goteo de nuevos residentes potencia la renovación demográfica y la progresión sostenida de los servicios que definen el moderno concepto de calidad de vida.
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