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ANUNCIO HACIENDO PÚBLICA LA RELACIÓN DEFINITIVA DE ADMITIDOS Y EXCLUIDOS, COMPOSICIÓN DEL TRIBUNAL Y FECHA DE INICIO DEL PROCESO SELECTIVO Y COMIENZO DE LA FASE DE VALORACIÓN DE MÉRITOS PARA LA CONSTITUCIÓN DE UNA BOLSA DE EMPLEO TEMPORAL PARA EL PUESTO DE DIRECTOR/A, COORDINADOR/A DE PROYECTOS EN MATERIA DE EMPLEO Y DESARROLLO LOCAL DEL PROGRAMA DE ACTUACIÓN DE LA MANCOMUNIDAD INTERMUNICIPAL DEL ALTO PALANCIA.

ANUNCIO HACIENDO PÚBLICA LA RELACIÓN DEFINITIVA DE ADMITIDOS Y EXCLUIDOS, COMPOSICIÓN DEL TRIBUNAL Y FECHA DE INICIO DEL PROCESO SELECTIVO Y COMIENZO DE LA FASE DE VALORACIÓN DE MÉRITOS PARA LA CONSTITUCIÓN DE UNA BOLSA DE EMPLEO TEMPORAL PARA EL PUESTO DE TÉCNICO/A DE PROYECTOS DENTRO DEL PROGRAMA DE ACTUACIÓN DE LA MANCOMUNIDAD INTERMUNICIPAL DEL ALTO PALANCIA.

La Mancomunidad del Alto Palancia ha estado presente en la 38 edición de la Feria Internacional de Turismo (FITUR) que organizada por IFEMA ha tenido lugar del 17 al 21 de enero en las instalaciones del Recinto Ferial de Juan Carlos I de Madrid.

Una participación que estaba justificada porque esta entidad pública intermunicipal forma parte de los Planes de Competitividad Turística, una actuación que cuenta con la colaboración de la Agència Valenciana del Turisme, el Patronato Provincial de Turismo de Castelló y la Asociación de Empresarios del Alto Palancia.

El presidente de la Mancomunidad del Alto Palancia, Ramón Martínez, ha destacado la importancia de poder participar en este tipo de acontecimientos para poder dar a conocer tanto a los profesionales del sector como a los visitantes toda la atractiva oferta turística que ofrecen los municipios que integran la mancomunidad. Martínez ha señalado que “la configuración de nuestros productos turísticos se ha estructurado para que resulten competitivos, que se puedan adaptar a la exigencia del sector, cada vez más exigente y diverso, de forma que aporten valor añadido tanto al producto, a la experiencia y al destino”. La presencia en esta feria turística, una de las más importantes del continente europeo, ha servido a la vez tanto para comunicar la oferta que presenta la mancomunidad como para poder conocer de primera mano las novedades, servicios y tecnologías vinculadas al sector turístico.

Y es que, ha dicho Martínez, la Mancomunidad del Alto Palancia en su apuesta por ampliar y diversificar la oferta turística y la configuración de producto ha realizado una serie de encuentros profesionales con la finalidad de obtener información para poder facilitar la comunicación y comercialización de los productos turísticos.

Por su parte, este año la estrategia de la sostenibilidad y la innovación tecnológica que ha estado presente en esta convocatoria refuerza aún más, si cabe, la línea de trabajo que se viene llevando a cabo en el territorio, a través del Plan de Competitividad Turística del Alto Palancia.

Una apuesta, finalmente, que no tiene tan solo una naturaleza económica sino que es una posición firme por una colaboración entre sector publico y privado con la principal finalidad de contribuir a que el sector turístico sea un motor económico del territorio para así contribuir y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

A veces, las personas que nos dedicamos a la res pública y a la
política vivimos el día a día con tanta celeridad que no somos capaces
de experimentar los frutos, ya sean buenos o malos, que van madurando
con nuestra propia gestión. Y ese es un error que debemos erradicar,
porque la reflexión debe ser siempre una acción permanente en nuestro
quehacer diario.
Como diputada de Turismo de la Diputación de Valencia es, sin
duda, una de las máximas que nos marcamos en el equipo de trabajo.
Primero reflexión, luego acción y, finalmente, valoración. En este
esquema, contamos con un ingrediente fundamental, el trabajo
colaborativo.
Somos conscientes de que la administración pública trabaja para
los ciudadanos y ciudadanas y por ello, todas las instituciones que
formamos parte de esta gran red pública tenemos la capacidad y, por
extensión, la responsabilidad, de sumar esfuerzos y recursos para
diseñar y poner en marcha políticas efectivas que conviertan el territorio
valenciano en un territorio competitivo, en un lugar con oportunidades
laborales, sociales, culturales, turísticas de presente y con futuro.
En esta tarea de conexión y vertebración territorial e institucional
es donde depositamos el mayor de nuestros esfuerzos y la mayor de
nuestras expectativas porque estamos convencidos de que juntos,
sociedad y administración, sumamos más.
Y en esta tarea de vertebración, hemos de ser capaces de superar
fronteras porque las decimonónicas provincias no deben ser un
obstáculo para plantear proyectos ambiciosos, porque nuestros pueblos
comparten ríos, montañas, lagos, caminos y vías más allá de los límites
geopolíticos. Huyendo de estancamientos, desde el Patronat de Turisme
de València hemos intensificado nuestra participación en el ambicioso
Plan de Dinamización y Gobernanza en los destinos turísticos de la
Comunitat Valenciana, surgido del gobierno del Botànic para generar
actividad económica a partir del turismo.
El territorio valenciano tiene a su alcance la oportunidad de un
cambio de modelo económico. Somos una tierra fértil, en productos y en
ideas, y podemos convertirnos en una zona estratégicamente competitiva
y atractiva para nuevos inversores y también para nuevos turistas. No es
tarea fácil pero ya hemos puesto en marcha la máquina, vemos que
funciona y nuestra obligación es seguir avanzando.

Permítanme que les ponga un ejemplo, hace unos meses
lanzamos una nueva acción turística, Del Tros al Plat, para reivindicar
nuestro territorio como destino excelente y con la gastronomía como
elemento principal, aunque no el único. Hemos generado una cadena de
valor que finaliza con el disfrute de una experiencia turística única, pero
que nace en la tierra, de la mano de agricultores y productores, y crece
con la ayuda de nuestros mercados y de nuestros cocineros y cocineras
y con la complicidad de un paisaje emblemático, el paisaje valenciano y
su living autóctono. Pero ese paisaje cruza fronteras locales, comarcales
y también provinciales y de ahí la importancia de trabajar sin corsé
geográfico sino con la amplitud que permite el bien común que nos une,
nuestra tierra.
Las administraciones públicas estamos demostrando que
invertimos en el sector turístico. Es un sector valenciano estratégico que
genera empleo. Esa es razón más que suficiente para volcarnos en él y
velar para que esa ocupación sea estable y ética. Nuestra apuesta
turística incorpora un modelo de gestión profesional, que reconoce la
labor de todos los agentes que participan en él y cuya solidez requiere
una actividad continuada, de ahí nuestra absoluta obstinación para
conseguir un modelo estable y desestacionalizado. Y esta tarea todavía
queda mucho por hacer. Hay terquedad para rato.
Les aseguro que no es fácil conjugar las diferentes perspectivas,
enfoques y sensibilidades. Necesitamos la implicación de todos y todas,
de los agentes públicos y privados y también de los propios ciudadanos y
ciudadanas que, en definitiva, somos también prescriptores de nuestro
territorio. Como les decía, queda mucho por hacer pero ya hemos
avanzado una parte importante del camino. Les invito a seguir
avanzando junto a nosotros en este apasionante reto turístico.
PILAR MONCHO
DIPUTADA DE TURISMO DE LA DIPUTACIÓN DE VALÈNCIA

Podría decir que nunca las leyes se hacen pensando en los pequeños. Posiblemente sería injusto, por lo taxativo de la afirmación. Pero bien es cierto que demasiadas veces las disposiciones legales no han tenido en cuenta suficientemente las diferencias de partida, menos aún las discriminaciones positivas necesarias que permitan hacerlos más iguales en oportunidades.

A pesar de ello, no sería justo no reconocer, aunque quede mucho camino, que ha habido avances en líneas generales y la lucha por la igualdad de las diferentes categorías sociales, ya sean de clase o de género, ha cosechado importantes victorias, al menos sobre el papel.

Sin embargo, a nivel de territorios la cosa ha ido mucho más lenta. Incluso en algunos momentos se ha producido más una involución que una evolución, por ejemplo con la Ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local (LRSAL) que, bajo ese nombre tan loable, esconde un recorte de autonomía y competencias a los municipios en general y a los más pequeños en particular.

Si además tenemos en cuenta que uno de los intentos más serios por abordar de una manera integral el desarrollo de las zonas más desfavorecidas, como fue Ley de desarrollo sostenible del medio rural, con el cambio de gobierno central, murió al poco de nacer; que los programas LEADER podrían haber sido mucho más si hubieran tenido más recursos y que los fondos FEDER destinados a las regiones deprimidas no se han invertido mayoritariamente en las zonas más desfavorecidas de las mismas, sino en las más dinámicas, lo que es del todo injusto, resulta que lo que decíamos al principio tiene una parte de razón al menos.

Nuestra Comunidad Valenciana cuenta con un total de 542 municipios. Un total de 386, un 71%, tiene menos de 5.000 habitantes, los cuales sólo concentran el 9% de la población; y de ellos 219 menos de mil habitantes. Estos 219 municipios que son aproximadamente el 40% del total, sólo suman 88.027 personas, el 1,8% de la población total. Esta es la realidad Valenciana, más exagerada todavía en la provincia de Castellón.

Ante la misma, además del derecho al pataleo y a la exigencia de un trato justo y equitativo, a los pequeños les queda como salida el trabajo en equipo. En ese sentido, las mancomunidades de municipios son una fórmula no sólo para la prestación conjunta de servicios sino también para plantear proyectos de desarrollo del territorio. Mancomunadamente podemos gestionar con mayor eficiencia, podemos conservar la autonomía municipal al no desprendernos de competencias que resultarían una quimera si los pequeños municipios pretendieran ejercerlas por si solos; mancomunadamente también podemos tener una visión más holística de las políticas necesarias para nuestro territorio y podemos plantear soluciones a medio y largo plazo a los problemas del mismo; mancomunadamente podemos tejer una potente red que mejore las condiciones de vida de nuestros vecinos y podemos dar una alternativa solvente al actual modelo de las diputaciones provinciales; en fin, mancomunadamente podemos reclamar también una mayor descentralización de la autonomía y asumir nuevas competencias.

La capacidad de las mancomunidades ha sido una de las cosas que hemos tenido en cuenta desde la Agencia Valenciana del Turismo a la hora de poner en marcha los planes de “Dinamización y Gobernanza Turística”. Se trata de unos planes en los que tres administraciones, la autonómica a través de la Agencia Valenciana del Turismo; la local-provincial, a través de la Diputación y la local-municipal a través de una Mancomunidad, nos ponemos de acuerdo para aportar recursos y desarrollar las estrategias. Cada administración aporta una cantidad de dinero cada año durante tres, hasta alcanzar la cantidad gene 300.000 euros por administración. La mancomunidad es la perceptora y la gestora del plan, para lo cual cuenta también con la opinión de los empresarios de la zona y lleva a cabo los procesos participativos necesarios.

Se trata de diseñar un plan estratégico de turismo que arranque con fuerza durante tres años en los que hay aportación directa tanto para inversiones como para creación de productos turísticos, posicionamiento y promoción. Un plan que debe tener voluntad de continuación e ir mucho más allá de estos tres primeros años, para convertirse en una oportunidad de futuro para muchas zonas del territorio valenciano.

Entre los catorce planes que en este momento tenemos puestos en marcha en la Comunidad Valenciana, cinco en la provincia de Castellón, está el del Palancia, gestionado por la Mancomunidad. Este plan, que fue uno de los primeros en ponerse en marcha, en 2016, está a punto de iniciar su tercer año. Gracias al mismo se han trabajado diferentes productos ligados al turismo de naturaleza, al cultural y al gastronómico, en una comarca que tiene importantes recursos y un gran potencial. Un plan que esperemos sea exitoso, que ofrezca oportunidades al territorio y a los emprendedores del mismo; un plan que ya está siendo un ejemplo de la importancia del trabajo en red, a través de mancomunidades, y de que los pequeños, si trabajan juntos, pueden resultar imparables, a pesar de todas las dificultades que la historia ha ido poniendo en su camino.

Josep Gisbert

Director de Estrategia Territorial Turística Agència Valenciana del Turisme